Llega el verano y con él, el buen tiempo. Son muchos los que deciden descubrir nuevos rincones de Andalucía, como es el caso de La Alpujarra.

Es una de las zonas que reciben más visitas de los turistas durante todo el año. Para aquellos que hayan podido ir, podemos disfrutar de un maravilloso paisaje y de la tranquilidad de la alpujarra granadina. Cuando nos adaptamos a su clima, comida, entorno, es la hora de hacer las maletas y volver de nuevo a casa.

Por este motivo quien no tenga decidido dónde se va a ir de vacaciones, le sugiero este lugar. No se arrepentirá.

No solo hay espectaculares vistas sino también unos platos típicos que vuelve loco a cualquiera. Un buen potaje y un buen vino no pueden faltar en La Alpujarra. Destacar los Vino de la Tierra del Norte de Granada y de la Tierra Granada Sur-Oeste. Tampoco podemos olvidarnos que los más conocido son sus chorizos, morcillas y salchichas, de ahí que hayamos probado en algún bar la típica tapa alpujarreño (huevo frito, patatas “a lo pobre”, morcilla y chorizo). Sin olvidar de unos de los placeres de este mundo, el jamón.

Y de postre no pueden irse sin probar los Cuajos de almendra, las Tortas de Ala-Jú y los Soplillos. Están deliciosos.

En época de verano es normal que su estancia coincida con alguna fiesta. La más conocida es la fiesta de Moros y Cristianos. Al año también se celebra un Festival de Música Tradicional  para conseguir mantener esa tradición para los habitantes del pueblo. También es conocida la fiesta de la castaña, donde las personas se reúnen en torno a una hoguera y realizan bailes. Cabe mencionar la Nochevieja de Bérchules, que se celebra en el mes de agosto.

También podemos callejear y encontrar una de las tradiciones más antiguas para La Alpujarra y esa no es otra que la artesanía de esparto o mimbre. En definitiva, la Alpujarra granadina, un lugar de ensueño al alcance de todos.