Justo en todo el centro de la provincia granadina se localiza la Vega de Granada, territorio que colinda con otras zonas tan emblemáticas de Andalucía como la Alpujarra, el Valle de Lecrín, la comarca de Alhama, la comarca de Loja, Los Montes y la comarca de Guadix.

Podríamos decir que la Vega de Granada está situada en todo el corazón de la provincia nazarí; pues bien, yendo más allá, podríamos también incidir en que el término municipal de Maracena se encuentra en todo el corazón de la propia Vega de Granada.

Maracena es el alma geográfica de la provincia, pero también es uno de los emblemas culturales, históricos y patrimoniales. De entre los cuarenta y un municipios que forman la Vega de Granada, Maracena destaca por sus encantos y por la hospitalidad de sus gentes.

Cuenta la leyenda que un tal Maratius –de ahí procede el nombre de Maracena-, en la era de dominio de los romanos, podría haber sido el dueño de toda una villa de explotación agraria en los terrenos que responden al enclave maracenero. Incluso hace unas cuatro décadas llegó a encontrarse en la propia Maracena una inscripción en latín perteneciente al siglo segundo después de Cristo.

En el lugar que ocupan las hermosas Torres Bermejas, que hoy presumen altaneras desde lo alto de Maracena, un día mandó a construir una atalaya el caudillo árabe Sawar ibn Hamdum, quien amaba la colina de La Sabika.

Romanos, árabes… y por supuesto cristianos. No obstante, Maracena jugó un papel clave en los reconquista de las tierras de Granada por parte de los Reyes Católicos, con la Batalla de la Higueruela como uno de los acontecimientos clave. Antes, el rey aragonés Alfonso I ‘el batallador’ había devastado la Maracena musulmana allá por 1126. Y es que Maracena es un punto muy importante para entender la Historia de España y la propia Historia de la humanidad.